Dime quién eres…

Te resulta fácil o difícil contestarle a alguien que te pregunta: “¿Quién eres?»
He tenido la oportunidad de escuchar a personas que hablan sobre ello. Un ejemplo es en eventos donde al principio tienen que hacer una presentación personal. La mayor parte de las personas dice: “Me llamo Fulano y soy profesor (u otra profesión) y trabajo en la Escuela X (u otra empresa)”.
Las personas se definen, en la mayoría de las veces, por su trabajo. No podemos negar que el trabajo es muy importante, ya que una gran parte de nuestro día la dedicamos a esta actividad. Pero para mi la identidad de una persona va más allá que su profesión.
¿Te has dado cuenta que tienes distintos roles durante los días y las semanas? El trabajo es solamente uno de ellos. Hay también el familiar, ya sea de: padre, madre, hijo o hija; el de amigo, jugador, comunicador, profesor, voluntario, motivador, animador, etc. Puedes tener aún muchos que no están listados aquí, pues las posibilidades son infinitas.
Lo importante es verificar que los roles pasan por distintas áreas, como profesional, personal y creativa. Cada uno de ellos se da en función de las relaciones que se desarrollan en cada momento, o sea, dependen de las personas con las que te relacionas.
Conocer cada uno de nuestros roles nos ayuda a tener una visión más clara de nuestra identidad, lo que a su vez, nos ayuda a determinar buenas metas. Si una meta no está totalmente relacionada con nuestra identidad, la posibilidad que no la alcancemos es grande.
Tener claridad sobre los roles también nos ayuda a vivir mejor cada momento de la vida, pues así, podemos tener comportamientos específicos en cada contexto. De lo contrario, ocurren contaminaciones, o sea, mezclamos roles, y no desarrollamos bien ninguno de ellos. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando llevamos problemas del trabajo a casa. El comportamiento y las relaciones en el trabajo y en hogar son distintos, y no hacer esta diferenciación puede traer consecuencias no deseables.
Hay todavía un rol que muchas veces no es ejercido, pero es importantísimo: el «YO».
Corresponde a la relación con uno mismo, el momento de pensar sobre nuestra propia vida, de hacer algo que realmente es significativo para nosotros. Muchas personas dedican su tiempo a hacer cosas que no consideran importantes, y no encuentran ocasiones para realmente disfrutar. Algunos otros tienen este momento consigo mismo a través de la práctica de deportes, otros por la lectura, y hay los que incluso lo hacen a través de viajes. Tú ¿cómo lo haces?
Te invito a hacer un viaje hacia tu propia vida y descubrir qué te mueve. ¿Cuáles son tus roles? ¿Tienes muchos? ¿Cuáles son los más importantes? ¿Hay alguno al que quieras dedicar menos tiempo o incluso suprimir? Pues tú ¡lo puedes hacer! Pero primero, identifica todos tus diferentes «modos» de comportamiento.
Una vez que tengas muy claro tu comportamiento y prioridades para cada contexto, o sea, una vez que conozcas tu propia identidad, podrás formular tus metas de manera inteligente.
Para ello hemos diseñado un sencillo curso online llamado «Cómo Crear Metas SMART en 5 Sencillos Pasos» en el cual te enseñamos de manera clara y concisa todos los pasos que debes seguir para desarrollar y definir tus metas de forma inteligente, de forma SMART.
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Y recuerda, «al definir tus metas no estarás desperdiciando tu tiempo, sino invirtiéndolo en tu felicidad«.
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